Lactancia Materna y Alimentación complementaria.

Consideramos que los beneficios de que se sostenga la Lactancia son innumerables, no solo porque favorece una relación placentera entre la madre y el niño, sino que también da la oportunidad de involucrar al padre activamente en la nutrición de su hijo.

El desafío es como agregar otros alimentos para complementar la leche materna sin reemplazarla. Este proceso tiene su inicio a partir de los 6 meses, donde los niños y niñas presentan la necesidad de otros alimentos además de la leche materna, porque esta no con cubre los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo  posterior.

Es por eso que una correcta alimentación complementaria favorece el crecimiento normal y evita el retardo del crecimiento de los lactantes de 6 a 24 meses de edad.

Cuando hablamos de la incorporación de nuevos alimentos debemos considerar diversos factores que son determinantes para lograr un nuevo equilibrio entre las necesidades de nutrientes que brindan estos alimentos y que no presenta la leche materna por ejemplo: el Zinc y el Hierro.

Es aconsejable durante los primeros cuatro días brindarle el mismo puré una o dos veces al día para probar su tolerancia y luego pasar al puré de otras frutas, verduras y cereales incorporando media cucharada de aceite o leche materna para que sean más blandos y el niño pueda digerirlo mejor.

Entre los 6 y 8 meses de edad al niño amamantado se le debe proporcionar una o dos comidas durante el día y dos meriendas nutritivas, ofreciéndole agua en pequeñas cantidades, y no jugo ni infusiones, porque estos líquidos excitan al niño e interfieren en la absorción de nutrientes.

A la noche recomendamos dar de mamar  para ayudar en la producción de leche teniendo en cuanta la seguridad y protección del niño. Es por esto que se aconseja que la suspensión de la lactancia debe ser paulatina para que el cambio no sea traumático en la relación materna filial.

Amamantar por primera vez

Algunas recomendaciones sobre lactancia materna tomadas de la experiencia de miles de mujeres pueden servir a la mamá reciente. Vale la pena el esfuerzo, no siempre son fáciles los comienzos, pero la lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé.

Primeras semanas amamantando a tu bebé

Molestias que pueden presentarse al amamantar al bebé

Entre el segundo y el sexto día después del parto, se produce la bajada de la leche. Durante esos días los pechos estarán calientes, pesados y endurecidos. Esto se debe al aumento de la cantidad de sangre y líquidos acumulados en el tejido de soporte, y al comienzo de la producción de leche. Esta situación puede causar incomodidad, pero no debe ser motivo de preocupación, ya que es transitoria y desaparece en uno o dos días.

¿Cómo resolver esas molestias?

  • Comenzando con la lactancia lo más pronto posible después del parto.
  • Tratando de amamantar con frecuencia.
  • Estimulando, antes de dar el pecho, el reflejo de bajada de la leche. Ello se consigue colocando compresas tibias sobre los pechos o con una ducha de agua tibia, masajeando suavemente y con ambas manos el pezón.
  • Ablandando la aréola antes de amamantar (por ejemplo, con agua tibia y masajes).
  • Consiguiendo un estado de relajación.

Si después de amamantar los pechos siguen congestionados, puede intentarse lo siguiente: alternar o cambiar las posiciones para amamantar al bebé

Una técnica correcta es la base para una lactancia sin inconvenientes. Algunas mamás prefieren amamantar acostadas con el bebé a su lado o sentadas con el bebé en brazos. Lo importante es que ambos se encuentren cómodos y relajados.

  1. Posición clásica para amamantar al bebé: la cabecita del bebé apoyada en la articulación del codo materno. Una almohada entre su cuerpito y la falda de la mamá le dará al bebé un apoyo seguro en caso de ser muy pequeño, y dará descanso al antebrazo de su mamá.
  2. Posición acostada para amamantar al bebé: acercar el bebé al pecho, de modo que ambos queden enfrentados «panza con panza». Una almohada colocada en la espalda de la mamá y otra entre las rodillas la ayudará a estar más relajada.
  3. Posición invertida para amamantar al bebé: el bebé apoyado sobre una almohada debajo del brazo de la mamá, del lado que se vaya a amamantar. Sostener los hombros del bebé y la base de la cabeza colocando la mano por debajo de las orejas. Esta posición permite alimentar a mellizos en forma simultánea. También es útil en caso de cesárea y en recién nacidos prematuros. Facilita el vaciado inferior y exterior de la mama.

Cualquiera sea la posición elegida para amamantar debe tenerse en cuenta lo siguiente:

  • Los ojos del bebé buscarán los de su mamá porque la mirada comunica amor y cuidado, ingredientes fundamentales de una buena lactancia.
  • Extraer leche en forma manual o con un extractor hasta sentir alivio, pero recordando que no es necesario vaciar los pechos.
  • Colocar una compresa fría sobre los pechos para reducir la inflamación.
  • La cabeza y el cuerpo del bebé deben estar alineados.
  • Su cara ha de estar mirando el pecho, y su mentón apoyado sobre la mama. Es muy importante el contacto corporal.
  • Su cuerpito tiene que estar en contacto con el de la mamá. En caso de que sea recién nacido, hay que darle apoyo a las nalgas.
  • Sujetarse el pecho con la mano abierta ayudará a que el bebé se agarre mejor al pezón. Esto es muy conveniente si los pechos son grandes.
  • El labio inferior de la boquita del bebé debe estar hacia fuera.
  • Una sugerencia: Con el pulgar por encima de la aréola y los otros dedos por debajo, extraer una gota de calostro para animar al bebé a mamar.
  • Estimular suavemente el labio inferior del bebé con el pezón hasta que abra bien la boca. Acercarlo hacia el pecho, cuidando que el pezón y gran parte de la aréola queden dentro de su boca.

¿Cómo hacer el destete nocturno y que se duerma solo?

Muchas hemos pasado por esta situación, que puede ser muy agobiante por la mezcla de pena, cansancio, sentimiento de culpa y presiones externas

Con respecto al tema de dormir sin el pecho, se pueden probar algunos trucos:

1. Intentar el plan padre, en el que el papá duerme junto al bebé (no la mamá) para que no huela tanto el pecho y con un poco de suerte se despierte menos. Si el bebé se despierta el papá intenta dormir y si ve que no lo consigue se le da a su madre para que le dé el pecho, que no se trata de hacerla llorar. Esto es algo progresivo y suele funcionar bien cuando el papá se implica y el bebé está preparado.

2. Darle el pecho normalmente y cuando está «casi» dormido intentar sacarlo de su boca para que termine de dormirse sin el pezón en la boca. Seguramente las primeras veces se quejara , pero poco a poco se puede conseguir que el bebé se vuelva a dormir sin mamar. (INCISO: un par de trucos útiles: cuando baje el ritmo de succión, metes un meñique por la comisura de su boca y sacas el pezón. A veces empieza a buscar otra vez inmediatamente. Entonces, le puedes cerrar suavemente la boca apretando le barbilla con una mano. Al principio, probablemente siga buscando y se enfade. Le das un poquito más, lo vuelves a hacer, y a le segunda o tercera suele funcionar y deja de buscar).

3. Negociar con él una sustitución del pecho. Cambiar el pecho por algo que le guste mucho y le relaje: un masaje, una nana, acariciar el pelo, tomarle la mano.

Con estos trucos posiblemente conseguirás que el bebé mame muchísimo menos durante la noche o que deje el pecho nocturno, pero siento decirte que eso no significa que vaya a dejar de despertarse… puede ocurrir , pero no siempre pasa así.