Malas Noticias: las dificultades en su comunicación.

Para lograr establecer un vínculo médico-paciente es necesario tener como base una buena comunicación. Para poder llevar a cabo esto debemos destacar principalmente que esta relación es completamente asimétrica, esto se debe a que el médico debido a su formación se destaca por poseer un mayor conocimiento que el paciente a cerca de la problemática que hoy, de alguna manera, los une. Es clave destacar que si bien en este vínculo el profesional de la salud es el poseedor del conocimiento pero es el asistido quien dará un consentimiento basado en la información que este le brinde, y así ambos podrán llegar a la toma de una decisión y una responsabilidad compartida que permita mejorar la salud del paciente.

Es importante decir que cuando se produce una comunicación se enfrenta un emisor y un receptor. Es durante esta interacción que se ponen en juego dos subjetividades colmadas de ideas, creencias, valores, circunstancias particulares, etc. Pero es obligación del médico poder mantener esta comunicación dentro un mensaje claro y preciso acerca del conocimiento que el paciente necesita saber. Estos derechos del paciente sobre la autonomía de la voluntad, la información y la documentación clínica del mismo se encuentra enmarcado dentro de la Ley 26.529, planteada el 21 de Octubre de 2009 como parte de los Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud.

Debido a que muchas veces el medico se centra en la enfermedad a tratar es que se dejan de lados muchos aspectos del paciente que juegan un papel principal en la escucha de la “mala noticia”. Dentro de estos aspectos encontramos: tener un conocimiento más profundo sobre la vida personal del paciente, preparar el entorno para que la noticia sea dada, preveer la necesidad de un acompañante, indagar sobre los conocimientos que el paciente ya tiene sobre la temática, respetar los silencios por mas incomodos que se sientan, respetar qué es lo que el paciente quiere saber y que no desea conocer, responder a los sentimientos y reacciones del paciente, interpretar el feedback que nos brinde el paciente de la notica recibida, plantear siempre estrategias de acompañamiento y afrontamiento, y por último, siempre brindarle esperanzas, no basadas en falsas expectativas, sino dando una luz en plena situación de angustia.

Es importante saber que no existe un protocolo único para dar malas noticias y que el profesional se debe adecuar a las situaciones particulares que se le presentan. Se debe plantear una comunicación empática, claridad verbal, seguridad, honestidad, respeto, amabilidad, consideración por las creencias del otro y no se debe presuponer ideas o sentimientos propios del paciente, sino permitir que sea él quien plantee sus propias emociones.

Destacamos que una buena comunicación tiene como base la Entrevista, sin ella no se puede llegar a ningún tipo de vínculo. Esta es un encuentro circunstancial que busca establecer un vínculo particular de una relación asimétrica con un fin determinado que debe ser común entre las dos partes. Esta debe tener un inicio o apertura, desarrollo y final, con sus características particulares. Es la entrevista un instrumento que nos brinda un encuadre útil y necesario para poder abordar una “mala noticia”.